12 imágenes arquetípicas de personalidad de Jung

Es conocido el interés con el que los primeros psicoanalistas intentaron retratar los mecanismos por los que el inconsciente afecta en nuestra manera de pensar y actuar.

Estas explicaciones suelen centrarse en los individuos y, en el caso de la teoría de Sigmund Freud, servían para explicar la naturaleza de ciertas patologías mentales.

Sin embargo, hubo un investigador que se esforzó por ir mucho más allá de las funciones fisiológicas que explican el comportamiento del individuo.

Carl Gustav Jung transportó el psicoanálisis a un plano en el que los fenómenos ancestrales que se producen a nivel colectivo en las diferentes culturas y sociedades dan forma a nuestra manera de ser.

Y lo hizo a través de un concepto llamado «arquetipo«.

 

¿Cómo se originó la idea?

Jung creía que para entender el inconsciente debía de llevarse su teorización a un terreno que trascendiera las funciones de un organismo (en este caso, el cuerpo humano).

Por eso, desde la teoría de Carl Jung se entiende «lo inconsciente» que habita en nosotros como una composición de aspectos individuales y colectivos.

Esta parte secreta de nuestra mente tiene, por así decirlo, un componente heredado culturalmente, una matriz mental que da forma a nuestra manera de percibir e interpretar las experiencias que nos ocurren como individuos.

 

Los arquetipos y el inconsciente colectivo

Los arquetipos son la forma que le es dada a algunas experiencias y recuerdos de nuestros primeros antepasados, según Jung.

Esto implica que no nos desarrollamos de manera aislada al resto de la sociedad, sino que el contexto cultural nos influye en lo más íntimo, transmitiéndonos esquemas de pensamiento y de experimentación de la realidad que son heredados.

Sin embargo, si centramos la mirada en el individuo, los arquetipos pasan a ser patrones emocionales y de conducta que tallan nuestra manera de procesar sensaciones, imágenes y percepciones como un todo con sentido.

De alguna manera, para Jung los arquetipos se acumulan en el fondo de nuestro inconsciente colectivo para formar un molde que le da significado a lo que nos pasa.

Los símbolos y mitos que parecen estar en todas las culturas conocidas son para Carl Gustav Jung una señal de que todas las sociedades humanas piensa y actúa a partir de una base cognitiva y emocional que no depende le las experiencias propias de cada persona ni de sus diferencias individuales que le vienen de nacimiento.

De este modo, la propia existencia de los arquetipos sería una evidencia de que existe un inconsciente colectivo que actúa sobre los individuos a la vez que lo hace la parte del inconsciente que es personal.

 

¿Cómo se expresan los arquetipos?

Los arquetipos de Jung son, de alguna forma, patrones de imágenes y símbolos recurrentes que aparecen bajo diferentes formas en todas las culturas y que tienen una vertiente que se hereda de generación en generación.

Un arquetipo es una pieza que da forma a una parte de este inconsciente colectivo que es en parcialmente heredado.

Por definición, dice Jung, estas imágenes son universales y pueden ser reconocidas tanto en manifestaciones culturales de distintas sociedades como en el habla, el comportamiento de las personas y, por supuesto, en sus sueños.

Esto significa que pueden localizarse y aislarse en todo tipo de productos del ser humano, ya que la cultura afecta a todo lo que hacemos incluso sin darnos cuenta.

Los arquetipos junguianos son, para ciertos psicoanalistas, aquello que hace que ciertos roles y funciones aparezcan en productos de la cultura tan distintos como La Odisea y la película Matrix.

Por supuesto, la existencia de los arquetipos va mucho más allá de la crítica del arte y habitualmente es utilizada por algunos terapeutas para detectar conflictos internos entre el inconsciente y la parte consciente de la mente.

 

¿Existen tipos de arquetipos?

Sí, hay ciertas formas de clasificar los distintos arquetipos. Por ejemplo, existen eventos arquetípicos como el nacimiento o la muerte, temas arquetípicos como la creación o la venganza, y figuras arquetípicas, como el viejo sabio, la virgen, etc.

12 imágenes arquetípicas de personalidad de Jung

Jung define a partir de aquí doce arquetipos primarios con diferentes significados, valores y personalidades que simbolizan las motivaciones más básicas de los seres humanos. Estos doce arquetipos son:

1. El Inocente

Aquellos que se identifican con el arquetipo inocente a veces son criticados por ser soñadores ingenuos. Sin embargo, su actitud positiva y personalidad despreocupada puede elevar a otros como un soplo de aire fresco. El inocente siempre trata de ver lo bueno en el mundo y busca el lado positivo en cada situación.

  • Meta: ser feliz.
  • Miedo: ser castigado por hacer algo malo.
  • Debilidad: confiar demasiado en los demás.
  • Talento: fe y apertura mental.

2. El amigo

El arquetipo amigo representa a aquellos que son confiables, realistas y honestos. Algunas personas pueden describirlos como un poco negativos a veces. El amigo siempre está buscando pertenencia en el mundo y puede unirse a muchos grupos y comunidades para encontrar un lugar donde encajar.

  • Objetivo: pertenecer.
  • Miedo: quedarse fuera o sobresalir de la multitud.
  • Debilidad: puede ser un poco demasiado cínico.
  • Talento: honesto y abierto, pragmático y realista.

3. El héroe

El héroe se esfuerza ser fuerte y defender a los demás. Pueden sentir que tienen un destino que deben cumplir. Los héroes son valientes en su búsqueda de justicia e igualdad y se enfrentarán incluso a las fuerzas más poderosas si piensan que están equivocados.

  • Objetivo: ayudar a los demás y proteger a los débiles.
  • Miedo: ser percibido como débil o asustado.
  • Debilidad: arrogancia, siempre necesitando otra batalla para luchar contra ella
  • Talento: competencia y coraje.

4. El cuidador

Aquellos que se identifican con los arquetipos del cuidador están llenos de empatía y compasión. Desafortunadamente, otros pueden explotar su buena naturaleza para sus propios fines. Los cuidadores deben prestar más atención a cuidarse a sí mismos y aprender a decir no a las demandas de los demás.

  • Meta:  ayudar a los demás.
  • Miedo: ser considerado egoísta.
  • Debilidad: ser explotado por otros.
  • Talento: compasión y generosidad.

5. El explorador

El explorador nunca es feliz a menos que experimente emociones nuevas de forma más o menos constante. Puede disfrutar visitando diferentes países o puede estar feliz de aprender sobre nuevas ideas y filosofías. Sin embargo, le resulta difícil establecerse en un trabajo o una relación durante demasiado tiempo, a menos que el trabajo o la relación le permita conservar su libertad para explorar.

  • Objetivo: experimentar la mayor cantidad de vida posible en una vida.
  • Miedo: quedar atrapado o verse obligado a conformarse.
  • Debilidad: deambular sin rumbo e incapacidad para aferrarse a las cosas.
  • Talento: ser fiel a sus propios deseos y una sensación de asombro.

6. El rebelde

Cuando el rebelde ve algo en el mundo que no funciona, intenta cambiarlo. A los rebeldes les gusta hacer las cosas de manera diferente. Sin embargo, a veces los rebeldes pueden abandonar algunas buenas tradiciones solo por un ansia de reforma. Los rebeldes pueden ser carismáticos y animar fácilmente a otros a seguirlos en su búsqueda de la rebelión.

  • Meta: derribar lo que no funciona.
  • Miedo: ser incapaz de lograr un cambio.
  • Debilidad: llevar su rebelión demasiado lejos y obsesionarse con ella.
  • Talento: tener ideas grandes e indignantes e inspirar a otros a unirse a ellos.

7. El amante

El amante busca la armonía en todo lo que hace. Le resulta difícil lidiar con los conflictos y puede tener dificultades para defender sus propias ideas y creencias frente a personas más asertivos.

  • Objetivo: estar en una relación armónica con las personas, el trabajo y el entorno que aman.
  • Miedo: sentirse no deseado o no amado.
  • Debilidad: deseo de complacer a otros en riesgo de perder su propia identidad.
  • Talento: pasión, aprecio y diplomacia.

8. El creador

El arquetipo creador ha nacido para crear algo que aún no existe. Odia ser un simple consumidor pasivo, prefiriendo crear su propio entretenimiento. Los creadores suelen ser artistas o músicos, aunque se pueden encontrar en casi cualquier área de trabajo un estímulo para sacar a la luz su talento innato.

  • Objetivo: crear cosas de valor duradero.
  • Miedo: no crear nada importante.
  • Debilidad: perfeccionismo y bloqueos creativos causados ​​por el miedo de no ser excepcional.
  • Talento: creatividad e imaginación.

9. El bufón

Al bufón le encanta animar una fiesta con humor y trucos, sin embargo, tienen un alma profunda. Quieren hacer felices a los demás y con frecuencia pueden usar el humor para cambiar las percepciones de las personas. A veces, sin embargo, el bufón usa el humor para cubrir su propio dolor.

  • Objetivo: aligerar el mundo y hacer reír a los demás.
  • Miedo: ser percibido como aburrido por los demás.
  • Debilidad: frivolidad, perder el tiempo y ocultar emociones bajo un disfraz humorístico.
  • Talento: ver el lado divertido de todo y usar el humor para un cambio positivo.

10. El sabio

El sabio valora las ideas por encima de todo. Sin embargo, a veces se sienten frustrados por no poder saber todo sobre el mundo. Los sabios son buenos oyentes y, a menudo, tienen la capacidad de hacer que las ideas complicadas sean fáciles de entender para otros. A menudo se pueden encontrar en los roles de enseñanza.

  • Meta: usar la sabiduría y la inteligencia para entender el mundo y enseñar a otros.
  • Miedo: ser ignorante o ser percibido como un estúpido.
  • Debilidad: no puede tomar una decisión porque cree que nunca tiene suficiente información.
  • Talento: sabiduría, inteligencia y curiosidad.

11. El mago

El mago suele ser muy carismático. Tienen una creencia verdadera en sus ideas y desean compartirlas con otros. A menudo son capaces de ver las cosas de una manera completamente diferente a otros tipos de personalidad y pueden usar estas percepciones para aportar ideas y filosofías transformadoras al mundo.

  • Objetivo: comprender las leyes fundamentales del universo.
  • Miedo: consecuencias negativas no deseadas.
  • Debilidad: convertirse en un manipulador o egoísta
  • Talento: transformar la experiencia cotidiana de la vida de las personas al ofrecer nuevas formas de ver las cosas.

12. El gobernante

Al gobernante le encanta tener el control. A menudo tienen una visión clara de lo que funcionará en una situación determinada. Creen que saben lo que es mejor para un grupo o comunidad y pueden frustrarse si otros no comparten su visión. Sin embargo, generalmente tienen los intereses de los demás en el corazón, incluso si en ocasiones sus acciones son erróneas.

  • Meta: crear una familia o comunidad próspera y exitosa
  • Miedo: el caos, ser socavado o derrocado
  • Debilidad: ser autoritario, incapaz de delegar
  • Talento: responsabilidad, liderazgo

 

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Según Jung, cada persona posee un conjunto organizado diferente de estos arquetipos, pero suele ser uno de ellos el que domina la personalidad total del individuo.

Estos 12 arquetipos nos ofrecen una guía que puede ayudarnos a comprender nuestras motivaciones y aprovechar nuestras propias fortalezas mientras trabajamos en nuestras debilidades. Comprender cuál de los 12 arquetipos domina nuestra personalidad puede ayudarnos a comprender lo que es realmente importante para nosotros. Este conocimiento nos ayuda a mejorar nuestro enfoque y alcanzar nuestros objetivos.

 

Principales arquetipos junguianos del Yo

Algunos de los principales arquetipos que, según Jung, conforman nuestra personalidad y se expresan en nuestro lenguaje, nuestros comportamientos, reacciones y sueños son:

1. El Ánima y el Ánimus

Es la representación del género opuesto al que la persona tiene. Según Jung el ánima es, para el hombre, el lado femenino que queda en la psique de este, así como el ánimos es para la mujer, su lado masculino. Este arquetipo se expresa en una gran emocionalidad y nos pone en contacto con aspectos que reprimimos en nuestra personalidad así como conforma el vínculo entre el individuo y el inconsciente colectivo.

2. La persona

La persona es, para el autor, esa identidad que deseamos proyectar, algo así como la máscara de un actor, aquellos rasgos que adoptamos por influencia del ambiente o los roles que nos impone la sociedad y que adoptamos como imagen pública, a pesar de que nuestra verdadera personalidad pueda ser diferente.

3. La sombra

«Tomada en su sentido más profundo, la sombra es la cola saurí invisible que el hombre todavía arrastra detrás de sí. Amputada con cuidado, se convierte en la serpiente curativa de los misterios”

La sombra es el arquetipo junguiano que refleja aquellos elementos que consideramos negativos. Son las características que tratamos de no mostrar a los demás porque esto podría causarnos vergüenza o ansiedad. Es derivada de un pasado animal en la que se incluyen los instintos.

Dentro de la sombra, se hallan pensamientos o ideas reprimidas que, según Jung, deben resolverse para conseguir nuestra individualización total. Aunque aquello que está en la sombra puede ser considerado negativo, quizás no siempre lo es y pueden existir cualidades positivas que queremos esconder por algún motivo.

4. El sí mismo

Es el arquetipo central del inconsciente colectivo, la imagen de la totalidad de la persona que confiere sentido a la vida, así como el centro de la psique humana. Así pues, es la coherencia y la organización que confiere el equilibrio de la personalidad.

5. La gran madre

Es el arquetipo que abarca las cualidades maternales idealizadas: el cuidado, la compasión y el amor, así como la guía a seguir. Está simbolizado por la madre original o la madre tierra, así como se ha adaptado a diferentes religiones en nombres como María, Hera o Juno.

6. El gran padre

Este arquetipo representa a un guardián del orden y la cordura en un mundo caótico.

 

Fuente:  https://psicologiaymente.com
                https://www.psicoactiva.com/

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